Feldenkrais

Sesión especial de feldenkrais

Ven y descubre este método de la mano de Txefo Castell, el viernes 22 de mayo a las 18.30h

¡Te esperamos!

¿La vida tiene que sorprenderte o tú tienes que sorprender a la vida?

Moshe Feldenkrais (1904-84), creador del método, fue doctor en Física por la Facultad de Ciencias de la Sorbona (Paris) y primer cinturón negro de Judo europeo. Su método integra de forma genial el pensamiento de oriente y de occidente.

El método que diseñó Moshe Feldenkrais es un sistema de educación somática que estudia la relación entre el movimiento y el aprendizaje, para redescubrir la manera en que estamos diseñados para movernos. Todo este trabajo se diseñó estudiando cómo el ser humano, en sus primeros meses y años de vida, aprende a girar, a sentarse, a gatear y, finalmente, a caminar.

El método se divide en dos partes, la primera de las cuales se denomina Autoconciencia a Través del Movimiento (ATM) y se desarrolla en grupo: consiste en una serie de movimientos a veces poco habituales, en los que el profesor va guiando la atención de los alumnos para que diferencien las partes del cuerpo y a la vez perciban la globalidad del mismo. Por ejemplo, para que vean cómo el mover un pie se puede reflejar en la nuca. La segunda parte, llamada Integración Funcional (IF), consiste en lecciones individuales en las que el alumno, con ropa cómoda, se tumba en la camilla y el profesor le va realizando y guiando los diferentes movimientos, siempre atendiendo a la demanda inicial del alumno. Tanto las lecciones de ATM como las IF se realizan en ausencia total de sensaciones dolorosas y ayudando al sistema a encontrar sus propios recursos para el movimiento.

Casi el 100 % de las clases se realizan en el suelo, en ausencia de esfuerzo y a través del movimiento.

Trabajamos en el suelo porque el estar de pie requiere más trabajo para el equilibrio sobre una pequeña superficie como son los pies. Además, al tumbarnos es más fácil soltar tensiones, y al no tener tensiones se facilita la calidad del movimiento. El suelo nos da una seguridad y el soltar tensiones predispone al sistema nervioso y al cerebro para nuevas informaciones, que serán las que provoquen cambios en nuestra autoimagen. Tanto por estos motivos como por no ver lo que hace el resto de la clase, la actitud mental es diferente y más predispuesta también para lo nuevo. Además de todo esto, el suelo nos sirve de espejo, ya que si después de un movimiento concreto notamos algún cambio reconocemos ese cambio en el cuerpo, porque lo que es evidente es que el suelo de la sala no pierde su horizontalidad.

Trabajamos en ausencia de esfuerzo y de dolor porque ante ese tipo de situaciones el sistema tiende a encogerse, no recibe la nueva información y entra en patrones ya conocidos por nosotros sin darnos opción a elegir. En cambio, si tenemos diferentes opciones para hacer algo, podemos elegir. También, porque al estar en el esfuerzo estamos más en la voluntad que en la percepción, y si no podemos percibir y sentir, no reconoceremos las diferencias que se puedan dar. Para una nueva organización, deberemos ser capaces de percibir las diferencias. En este trabajo se suele decir que menos es más. Esta idea de no esfuerzo también es importante porque lo que buscamos es encontrar la funcionalidad del cuerpo para realizar las acciones de la vida cotidiana con más organización y menos esfuerzo. De esa manera, inevitablemente, aumentaremos el rendimiento de nuestras acciones.

Moshe Feldenkrais decía que el movimiento engloba las sensaciones, las emociones, los pensamientos y el movimiento en sí. Estos son cuatro aspectos de una misma constelación, y cuando influimos en cualquiera de ellos eso afecta a los otros tres. Feldenkrais siempre trabajó a través del movimiento, porque es más fácil para ver y sentir que las emociones, más tangible y más concreto que el pensamiento. Además la vida en sí es movimiento, desde el peristaltismo intestinal hasta el caminar o cualquier acción de la vida diaria, e incluso en reposo el aliento continúa su ir y venir, y el ritmo cardíaco distribuyéndolo. Para que los movimientos que se realizan en clase tengan el efecto deseado, es imprescindible no entrar en automatismos y realizarlos siempre con curiosidad y con mucha conciencia. No debemos olvidar que son lecciones de Autoconciencia a Través del Movimiento, y que es al poner conciencia al movimiento cuando los efectos nos sorprenderán.

Cada vez que combinamos la atención con el movimiento, se activan millones y millones de células cerebrales nuevas. Con la atención consciente, las funciones organizativas del cerebro se ponen en acción. Cuanto más combinamos la atención con el movimiento, mayor es el número de células que se unen para formar nuevos patrones y posibilidades en nuestra vida. Nuevas acciones, nuevas ideas, nuevos sentimientos, nuevas emociones, nuevo conocimiento.

Al terminar las clases, la gente suele comentar sus sensaciones: más longitud del cuerpo, más ligereza, más amplitud en los pies y en la pisada, más facilidad a la hora de rotar el cuerpo. Pero todo eso suele ser muy variable, ya que lo experimentado dependerá de la propia autoimagen de cada uno. Practicando, aprendemos a actuar en el mundo con el mínimo esfuerzo y la máxima eficiencia, viviendo así una vida más placentera y confortable, con mayor creatividad y espontaneidad. Al probar diferentes formas de movernos, tendremos más disponibilidad de movimiento y nuestra salud mejorará. Al inducir variaciones en nuestra forma de pensar, descubriremos ideas y soluciones nuevas. Al ampliar nuestra forma de movernos y de pensar, se despertarán nuestros sentidos y abriremos las puertas a nuevos mundos de sensualidad.

El Dr. Moshe Feldenkrais decía:

“La gente puede aprender a moverse y a caminar y a estar de pie de manera diferente, pero han renunciado porque piensan que es demasiado tarde, que el proceso de crecimiento se ha completado, que no pueden aprender algo nuevo, que no tienen el tiempo o la capacidad. No tienes que volver a ser un niño para poder funcionar correctamente. Puedes, en cualquier momento de tu vida, reinventarte a ti mismo. Puedo convencerte de que no hay nada permanente o compulsivo en tu sistema, salvo que tu creas que sí lo hay”.

 

Un saludo, y gracias por vuestra atención.

Txefo Castell

 

 

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El Método Feldenkrais usa el movimiento y la atención dirigida a la persona como vehículo para acceder al cerebro y a su capacidad para crear nuevas conexiones neuronales y nuevos patrones de movimiento. Feldenkrais utiliza el movimiento para acceder al sistema nervioso y encontrar los patrones más eficientes de acción, así como recuperar movilidad del cuerpo, refinar habilidades motrices y adquirir mayor vitalidad.

A diferencia de técnicas como la yoga, Feldenkrais no trabaja a partir del esfuerzo muscular o de la flexibilidad, ni tiene un enfoque en el contacto muscular, como los masajes. En el caso de este método el énfasis está puesto en el movimiento del esqueleto mientras se practica la atención dirigida. La mayoría de las lecciones de Feldenkrais se realizan acostado sobre una colchoneta, aunque hay algunas lecciones que se efectúan de pie y en otras posiciones.

Aunque Feldenkrais no es una terapia ni sustituye un tratamiento médico, sino un método educativo, su objetivo es superar dolores, limitaciones y lograr un estado de bienestar y vitalidad física, mental y emocional.